#Barbenheimer – Barbie

Barbenheimer es el nombre que se le dio al fenómeno que ha involucrado al estreno simultaneo de las películas Barbie y Oppenhimer. Esta entrada toca el rosa de este fenómeno.

Considero que ir al cine es algo maravilloso, pero es todavía mejor cuando la película/documental/cortometraje nos despierta algo. Generalmente prefiero las emociones felices y los argumentos que te dejan pensando por horas, aunque también he tenido buenos momentos con argumentos tristes y narrativas experimentales.

Considero que Barbie entra en la primera categoría: una película que en su mayoría despierta emociones felices y sus elementos narrativos nos pueden llevar a reflexionar sobre diversos temas. Aunque, claro, también despierta otras sensaciones que van desde la tristeza hasta la impotencia y, por muchos comentarios que he leído en la red, también coraje (entre ciertos sectores que no han terminado por aceptar muchas cosas que ha generado esta película/fenómeno).

En cuanto a la película, mis expectativas no eran muchas debido a que tuve la mala fortuna de leer una sinopsis terrible: «El mundo de Barbie se encuentra en peligro y tiene que viajar al mundo real para salvarlo» ¡Vamos! Qué se puede esperar con un preámbulo de ese tipo. Aunque el lado positivo es que al esperar poco me topé con una grata sorpresa.

Si me pidieran sintetizar mal y rápido la película diría que se trata de un homenaje (20%) y una sátira (80%)

La parte de homenaje es contundente desde el inicio: un recorrido por los modelos más exitosos y los más polémicos. Con ello se articula el mundo de Barbie que no es más que un plano paralelo a la tierra generado por la imaginación de quienes juegan con las Barbies (y los Kens). Así, el mundo Barbie es eso, todas las personificaciones de Barbie (más personajes secundarios) que constituyen un mundo en el que existe Barbie presidenta, Barbie estrella de rock, Barbie física (con premio novel), Barbie sirena, Barbie doctora, etc. Este mundo es uno hecho por las Barbies para las Barbies.

En cuanto a la sátira, se articula desde el momento en el que la protagonista, Barbie clásica (Margot Robbie) descubre que algo anda mal con ella: pensamientos sobre la muerte, pies planos y eventualmente celulitis. Para solucionar este conflicto que podría transformarla permanentemente recurre a Barbie «rara» quien le explica que debe encontrarse, en el mundo real, con la niña que juega con ella y le ha transmitido esos pensamientos.

Así, Barbie comienza una aventura para solucionar estos problemas, pero se encuentra con alguien que la acompaña inesperadamente: Ken (Ryan Gosling). Inicialmente Barbie no está cómoda con el pasajero, pero le resta importancia y ambos llegan al mundo real. En este mundo Barbie descubre que todo es distinto, no es un mundo de Barbies para Barbies, sino que se trata de un mundo en el que no puede encontrar a las mujeres en donde deberían estar.

La sátira se amplia y desarrolla en el mundo real: los hombres ocupan todos los espacios de poder y toma de decisiones; no hay mujeres en donde Barbie acostumbra verlas; Mattel, la compañía creadora de Barbie, está dominada por hombres; Barbie es agredida como no había imaginado que podría serlo; Barbie descubre que también fijó estándares de belleza inalcanzable; el caballo es el símbolo masculino por excelencia (sí, caballo y hombre al puro estilo vaquero Marlboro)

Aunque todo eso es un golpe duro para Barbie, para Ken se convierte en una fuente de inspiración, por lo que vuelve al mundo Barbie y enseña a los otros Ken todo lo que ha aprendido del mundo real para derrocar a las Barbies. Casi lo consigue, pero junto con dos mujeres del mundo real y las pocas Barbies resistentes al lavado de cerebro patriarcal Barbie protagonista logra revertir los planes de Ken y recuperar su mundo. Es precisamente en ese punto del argumento en el que la sátira se vuelve más profunda y la cinta apela a elementos que han estado y siguen estando presentes en nuestra configuración social: la noción del llamado mansplaining, la descalificación de las mujeres por atreverse a opinar sobre ciertos temas, la supuesta incapacidad femenina para desarrollar ciertas tareas mientras son aptas para otras, etc.

Claro, uno de los puntos débiles de la película es el tiempo. Trata los elementos mencionados y muchos otros de manera rápida, por lo que se echa de menos un desarrollo más profundo que, creo, se habría logrado extendiendo la duración de la cinta. No obstante, las 2 horas son muy buenas para introducir personajes, problemática, desarrollo y giro de los eventos que vuelven más trágico el problema inicial. En cuanto al final, está bien pero deja la puerta abierta para explorar algunos otros temas pendientes en una posible secuela.

En síntesis, Barbie es la película que me ha dado mucho para pensar cuando no esperaba nada. Claro, no podría cerrar sin decir que Barbie es visualmente impresionante, pero no quise hacerlo antes porque creo que el argumento va por otra parte y reducirse a elementos visuales, sonoros y de actuación sería tratar de desviar la atención de quien lee esto.

¿A ti qué te pareció?