Relatos de cocina (II). Noche de papas/patatas

Es una noche particularmente fría en un invierno peculiarmente caluroso. Los fuertes vientos de febrero están presentes, aunque helados gracias a un frente frío. Llovió hace unos días, pero no mejoró la situación de sequía que inició en diciembre.

Una noche perfecta para saciar mi antojo de papas. Aquí la pregunta más importante ¿cómo prepararlas? Las clásicas papas fritas nunca fallan. Rápidas, deliciosas y adictivas, pero no me parece una noche para eso. Entonces viene a mi cabeza otra receta que me gusta mucho, el amado/odiado pastel de papa.

Un vistazo rápido al refrigerador me alivia, tengo 4 papas de buen tamaño. Lo malo es que no tengo carne para una versión monstruosa (en el buen sentido) de la receta. Considero un momento la variante con jamón, pero desisto. Me concentro en lo demás que ven mis ojos: queso, cebolla morada y mantequilla. Ni hablar, es momento de aprovechar todo.

Mientras las papas se cocinan en agua pienso que la receta es más fácil de lo que recordaba. Hay que formar un puré de papa, agregar un huevo (dos si fuera mucho puré), mezclar el queso y la mantequilla, calentar el horno, engrasar un refractario, colocar la mezcla y dejar cocinar hasta que se vea doradito. Del pensamiento a la acción no hay mucha distancia y, en efecto, la receta resultó como en mi imaginación.

Por último, pienso en lo ricas que son las papas. Recuerdo que hace algunos días un amigo me regaló algunas de las papas que cultiva (no las usé para el pastel de hoy, fueron para un fish n chips) y me pierdo en el recuerdo de lo deliciosas que son; una variedad peruana que no recuerdo cómo me dijo que se llama. Después hago una mental: probar esas papas grandes que siempre exhiben en Costco, de Idaho si no me falla la memoria.

Creo que esta noche realmente ejercité mucho la memoria.


¡Estoy muy feliz porque a mi novela le ha ido mejor de lo que esperaba! Mi meta para este año es que poco a poco salgan a la luz muchas otras ideas que están en el cajón de los borradores. Si no la has leído te la dejo por aquí para que le eches un ojo.