Diario de un posgrado VIII

Desde la última entrada en el diario del posgrado pasaron cosas, muchas cosas. Entonces reflexionaba sobre los archivos digitalizados y las bondades que traerían al desarrollo de la investigación, pero la situación se complicó un poco.

A decir verdad, tener fuentes documentales al alcance de unos pocos «clicks» es algo maravilloso, ahorra tiempo y hasta cierto punto esfuerzo. Lamentablemente tiene su lado oscuro como la acumulación y lidiar con errores en las digitalizaciones. El primer punto fue el que amenazó la investigación porque comencé a descargar a diestra y siniestra con la idea de revisar más adelante, pero ese momento se prolongaba cada vez más. A ello se sumaron los tiempos de entrega pactados por lo que en un momento tenía una cantidad abrumadora de imágenes de archivo sin analizar, notas dispersas y tiempos de entrega a la vuelta de la esquina.

Tras el proceso de acumulación me enfrenté al análisis de los juicios (mis fuentes centrales para el desarrollo de la investigación), lo que me permitió identificar patrones generales y poco a poco dominé la revisión de este tipo de fuentes así que con el paso de los días el proceso se volvió cada vez más fácil.

En cuanto a la escritura, no sufrí como algunos colegas quienes manifiestan problemas para romper el mal de la página en blanco. De hecho me resultó sumamente fácil comenzar a escribir, lo que se convirtió en un problema ya que al momento de alcanzar las 70 páginas no había cubierto ni la mitad de lo que había prometido para ese capítulo. Esto me llevó a tomar una decisión ejecutiva impulsada por el análisis de las fuentes, el diálogo con la historiografía y los problemas de investigación: decidí ampliar el capitulado para segmentar de manera más precisa las temáticas que originalmente había estipulado.

A decir verdad, la decisión fue acertada ya que el texto que resultó fue sólido y sumamente enriquecedor. Sin embargo, también descubrí que la estrategia elegida al principio no fue la mejor y las próximas semanas servirán para pulir detalles y agregar elementos visuales que abonen a las explicaciones que se ofrecen en la tesis.

Los próximos meses implicarán un arduo trabajo en torno a la investigación en una etapa estrictamente de redacción. Veremos hasta qué punto alcanzo los objetivos que me propuse durante los rituales de inicio de año.

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Por otra parte, el 2024 también me permitió seguir trabajando en proyectos paralelos y uno de ellos derivó en una segunda pequeña novela. Esto me ha servido para despejar la mente de mis tareas cotidianas y encontrar otras áreas sobre las cuales seguir retando mi curiosidad por lo que me siento sumamente satisfecho con el resultado. Si quieres echarle un ojo puedes hacer en la tienda kindle de Amazon: